Cirugía periapical: tratamiento de infecciones persistentes tras una endodoncia
La endodoncia es uno de los tratamientos más habituales y eficaces en odontología para eliminar infecciones en el interior del diente y preservar la pieza dentaria. Gracias a esta técnica es posible mantener dientes que, hace décadas, habrían requerido extracción. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de casos puede aparecer posteriormente una infección persistente en la zona del ápice radicular, es decir, en el extremo de la raíz del diente.
Una de las manifestaciones clínicas más características de este problema es la aparición de una fístula gingival, una pequeña abertura en la encía que permite el drenaje del proceso infeccioso presente en el hueso que rodea la raíz dental. Aunque a veces el paciente no experimenta dolor intenso, la presencia de esta fístula indica que existe una infección activa que debe ser evaluada y tratada adecuadamente.
Cuando el origen de esta infección está relacionado con un sellado insuficiente en el extremo de la raíz o con la persistencia de bacterias en el sistema de conductos radiculares, puede ser necesario recurrir a un procedimiento quirúrgico denominado cirugía periapical. Este tratamiento permite acceder directamente al área afectada para eliminar el foco infeccioso y restablecer un sellado hermético de la raíz.
La cirugía periapical forma parte del campo de la cirugía oral especializada y constituye una alternativa terapéutica fundamental para conservar el diente natural cuando otros tratamientos previos no han logrado resolver completamente la infección.

¿Por qué puede aparecer una fístula en la encía después de una endodoncia?
Aunque la endodoncia tiene tasas de éxito muy elevadas, existen situaciones en las que la infección no se resuelve completamente o reaparece con el tiempo. Esto suele estar relacionado con factores anatómicos, biológicos o técnicos que dificultan la eliminación total de las bacterias presentes en el sistema de conductos radiculares.
Uno de los factores más relevantes es el sellado apical insuficiente. El objetivo de una endodoncia es limpiar, desinfectar y sellar de forma hermética el interior de la raíz dental. Cuando el sellado en el extremo de la raíz no es completamente efectivo, pueden persistir microorganismos que mantienen activo el proceso infeccioso en el hueso periapical.
Con el paso del tiempo, el organismo intenta controlar esta infección creando una vía de drenaje hacia la superficie de la encía. Este mecanismo de defensa da lugar a la formación de la fístula gingival, que suele aparecer como una pequeña elevación o “granito” en la encía, a veces acompañado de secreción o inflamación localizada.
Entre las causas más frecuentes que pueden provocar este tipo de infecciones persistentes se encuentran:
- anatomía radicular compleja con conductos accesorios
- bacterias resistentes en el sistema de conductos
- sellado insuficiente del ápice radicular
- fracturas radiculares no detectadas
- tratamientos endodónticos previos incompletos
La presencia de una fístula no siempre implica dolor intenso, lo que puede llevar a algunos pacientes a retrasar la consulta. Sin embargo, desde el punto de vista clínico, es importante evaluar estos casos cuanto antes para evitar que la infección continúe afectando al hueso que rodea la raíz del diente.
Cuando el retratamiento endodóntico convencional no es suficiente o no es posible, la cirugía periapical se convierte en la alternativa terapéutica indicada.
¿En qué consiste la cirugía periapical y cuándo está indicada?
La cirugía periapical es un procedimiento quirúrgico que permite tratar directamente la zona infectada localizada en el extremo de la raíz dental. A diferencia de la endodoncia convencional, que se realiza desde el interior del diente, esta intervención se lleva a cabo accediendo al ápice radicular a través del hueso.
El objetivo principal del procedimiento es eliminar el tejido infectado y crear un nuevo sellado hermético en el extremo de la raíz que impida la reaparición de la infección.
El procedimiento quirúrgico suele desarrollarse en varias fases. En primer lugar, se realiza una pequeña incisión en la encía para acceder al hueso que rodea la raíz del diente. A continuación, se eleva cuidadosamente un colgajo mucoso que permite visualizar la zona afectada. Una vez expuesta la región periapical, se procede al legrado o limpieza del tejido inflamatorio o infectado presente en el hueso.
Posteriormente se realiza la apicectomía, que consiste en la resección del extremo de la raíz dental donde se localiza el foco infeccioso. Tras esta resección, se prepara la zona para realizar un sellado retrógrado del conducto radicular, es decir, un cierre hermético desde el extremo de la raíz.
Para este sellado se emplean materiales biocompatibles de alta calidad, como el cemento MTA (Mineral Trioxide Aggregate), que ofrece excelentes propiedades de sellado y favorece la regeneración de los tejidos periapicales.
Finalmente se realiza la hemostasia de la zona y se reposiciona el colgajo de encía mediante sutura, permitiendo que el tejido cicatrice de forma adecuada durante los días posteriores a la intervención.
La cirugía periapical está especialmente indicada en situaciones como:
- infecciones persistentes tras endodoncia
- lesiones periapicales crónicas
- imposibilidad de realizar retratamiento endodóntico
- sellado apical insuficiente tras tratamientos previos
En manos de especialistas en cirugía oral, este procedimiento ofrece altas tasas de éxito y permite preservar dientes que de otro modo podrían requerir extracción.
Caso clínico: tratamiento de una fístula gingival persistente
Recientemente realizamos en clínica el tratamiento quirúrgico de un paciente que acudía a consulta por la aparición de una fístula en la encía tras haberse sometido previamente a una endodoncia y una apicectomía en el incisivo central inferior izquierdo.
La exploración clínica y el estudio radiográfico permitieron identificar la causa del problema: un sellado apical insuficiente, que mantenía activa la infección en el hueso periapical.
Ante esta situación se indicó la realización de una cirugía periapical, intervención que fue llevada a cabo por el Dr. Mario Gener, especialista en cirugía oral y maxilofacial, con el objetivo de eliminar el foco infeccioso y restablecer el sellado adecuado del ápice radicular.
Durante la intervención se remitió además material al laboratorio de Anatomía Patológica para su estudio. La cirugía finalizó con hemostasia y sutura reabsorbible para favorecer una correcta cicatrización de los tejidos.
En la revisión realizada tres días después de la intervención se observó una movilidad dentaria anómala, por lo que se procedió a realizar una ferulización de canino a canino inferior, con el objetivo de estabilizar la pieza y favorecer el proceso de cicatrización.
Este tipo de abordaje permite eliminar la infección persistente y conservar el diente natural, evitando en muchos casos la necesidad de extracción.
El objetivo del tratamiento: eliminar la infección y conservar el diente natural
Uno de los principios fundamentales de la odontología moderna es la conservación de los dientes naturales siempre que sea posible. La cirugía periapical permite abordar infecciones persistentes que no han respondido a tratamientos previos y ofrece una alternativa eficaz a la extracción dental.
Cuando el diagnóstico es preciso y el tratamiento se realiza con técnicas quirúrgicas adecuadas y materiales biocompatibles, las tasas de éxito de este procedimiento son elevadas y permiten restablecer la salud de los tejidos periapicales.
Ante la aparición de síntomas como fístulas en la encía, inflamación persistente o molestias tras un tratamiento endodóntico previo, es recomendable acudir a consulta para realizar una valoración especializada. Un diagnóstico adecuado permitirá determinar la causa del problema y plantear el tratamiento más indicado para preservar la salud oral a largo plazo.
